QF Mauricio Huberman: "Cuando el ISP comenzó a inspeccionar, se encontraron que muchos tenían los dispositivos médicos en los clósets de sus casas"

12.11.2018

Aquel que trae estos productos a Chile, "tiene que tener bodegas adecuadas y contar con un director técnico con competencias en el área, además de un sistema de gestión de calidad a través del cual se pueda hacer una trazabilidad completa y también un buen sistema de tecnovigilancia", afirma el directivo.

En medio del fragor de la discusión del proyecto de Ley Fármacos II, que tiene como objetivo mejorar el acceso a los medicamentos y la disminución de los precios, conversamos con QF Mauricio Huberman, presidente del Colegio de Químicos Farmacéuticos de Chile, sobre la regulación que se viene para los dispositivos médicos, que actualmente suman más de 500.000 en nuestro país, teniendo solo cinco de ellos la obligatoriedad de estar registrados.

-¿Cuál es la posición del Colegio de Químicos Farmacéuticos con respecto a estos dispositivos?

-Nosotros hemos estado a favor de legislar desde un comienzo. De hecho, hemos hecho varios seminarios con el ISP, puntualmente con su director, el Dr. Alex Figueroa, para que esta preocupación llegara al Congreso y se aprobara lo propuesto en dicho proyecto de Ley. También hablamos con el ministro de Salud, Dr. Emilio Santelices, quien no sabía mayormente del tema y nos pidió que le hiciéramos llegar nuestras ideas. De acuerdo a lo que habíamos discutido con el ISP, le presentamos nuestras propuestas y se comprometió a apoyarnos.

En cuanto a los parlamentarios, nos dimos cuenta que tenían muy poco conocimiento sobre ellos y que, en general, iban a aprobar lo que el ministro y demás autoridades les propusieran, porque nadie se ha dado el tiempo de estudiarlos, aunque sean muy importantes y, en su gran mayoría, sin ningún control en nuestro país.

-¿Cuáles son esas propuestas?

-Nuestra postura es que Chile adopte gran parte del sistema internacional de control y, a la vez, que se reconozcan las certificaciones realizadas en el extranjero por entidades de prestigio, ya que no existen en el país organismos certificadores para efectuarlos, considerando también que somos un país netamente importador (sobre el 90%). Propusimos asimismo hacer un seguimiento y una tecnovigilancia a quienes los traen, distribuyen y almacenan, y en esta área sí ha habido problemas. Cuando el ISP comenzó a inspeccionar, luego que entrara en vigencia el CDA, se encontraron que muchos tenían los dispositivos en los clósets de sus casas, ni siquiera en bodegas o lugares habilitados. El importador tiene que tener bodegas adecuadas y contar con un director técnico con competencias en el área, además de un sistema de gestión de calidad a través del cual se pueda hacer una trazabilidad completa y también un buen sistema de tecnovigilancia", enfatiza.

Consejos para importadores y distribuidores

-¿Qué recomendaciones le daría a los importadores?

-Les diría que se profesionalicen, vale decir, que se preocupen de tener la documentación adecuada de lo que importan y que revisen que sus proveedores estén reconocidos por alguna agencia internacional, porque, de lo contrario, van a tener inconvenientes. Sería muy lamentable que algún emprendedor chileno que invierta su capital en la importación de estos productos, una vez acá se dé cuenta que sus dispositivos no están reconocidos y pierda su dinero. Nosotros queremos que cada uno de ellos pueda importar, pero que se preocupen de quienes son sus proveedores: si están registrados, si los productos han pasado todos los test de alguna agencia reconocida internacionalmente, de manera que en Chile no tengan problemas.

-¿Qué otro aspecto deben cuidar?

-En nuestro país muchos están acostumbrados a traer los productos y tenerlos en cualquier lugar. Hay que organizar el sistema de bodegas, al igual como se exige en otros lados, con las condiciones propicias, ya sea de temperatura u otras. La preocupación pasa por empezar a tomar esto en serio, no como antes, que era un producto más y daba lo mismo. Hay que pensar que están orientados a la salud y por ello tienen que cumplir con una normativa básica para poder decir: mi producto es de calidad, ha estado bien conservado y lo entrego en buena forma a quien lo necesite. Es fundamental hacer la vigilancia, en primer lugar, para que los productos no fallen y, en segundo lugar, haya trazabilidad: se debe saber cuál es su origen, en qué bodega estuvo, quien lo compró y quien se hace responsable si hay algún problema.

La farmacia como centro de salud

-¿Qué pasa con los productos naturales? ¿Debiera haber alguna regulación al respecto?

- Esa es un área que ha crecido mucho y debe ordenarse. El Proyecto de Ley Fármacos II solo señala que todo suplemento que diga tener propiedades terapéuticas pasará a ser medicamento, pero no aborda cómo van a ser regulados. Por lo tanto, los chantas que se encuentran en tantos lados ofreciendo productos naturales que, según ellos, curan todos los males sin contraindicaciones, debieran desaparecer. No pasaría lo mismo con aquellos que ofrecen productos del herbolario nacional tradicional, que sí cumplen algunas funciones terapéuticas.

-¿Cuáles son los cambios más relevantes que vienen para el mundo farmacéutico?

-El mundo farmacéutico se tiene que ir consolidando en lo que es la farmacia como centro de salud y el medicamento como un bien esencial. Lo otro es hacer respetar ciertas normas creadas, pero que no se respetan. Ahí ha fallado la fiscalización por parte de la autoridad.

-¿Cuál sería el rol de los farmacéuticos en este escenario?

-Lo primero que tendrían que hacer es capacitarse, porque la gente los consultará permanentemente. En el 2025, la mayoría de la población va a ser adulto mayor, grupo etario que hoy está usando más de 15 medicamentos al mismo tiempo, con gran cantidad de interacciones y reacciones adversas. El farmacéutico va a tener una labor fundamental para racionalizar el uso de éstos, de tal manera de contactarse con los médicos si la recomendación es dejar de usar aquellos en los que hay interacciones y evitar que se dupliquen con dobles marcas. Su función, que es servir a la comunidad, deberá orientarse en especial a las personas mayores.