QF Leslie Ramírez, encargada de Farmacovigilancia del Hospital del Pino: “Debemos reportar cualquier reacción adversa a un medicamento”

05.04.2019

La profesional enfatiza que, aunque el sistema implementado por el ISP para la notificación de reacciones adversas a medicamentos "puede ser mejorado, ya que a veces se torna lento", es la única manera de tener registros de pacientes chilenos que hoy son escasos. Ella será la expositora del nuevo curso de Pharmaceutical Care "Farmacovigilancia, un Desafío para los Profesionales de la Salud", que se dictará los días 25 y 26 de abril en las oficinas de Providencia, orientado a quienes trabajan directamente con pacientes.

Hace cuatro años que Leslie Ramírez, químico farmacéutica egresada de la Universidad de Chile, es la encargada de Farmacovigilancia del Hospital El Pino de San Bernardo, donde debe velar por la seguridad de los medicamentos que ingieren sus pacientes y notificar cuando hay algún problema.

Al respecto, señala que existen dos tipos de reportes de reacciones adversas a medicamentos (RAM): "Hay uno espontáneo que proviene de cualquier profesional de la Salud -técnico paramédico, médico, enfermera, químico farmacéutico u otro- que observe que un paciente, estando estable, luego de administrársele un fármaco tenga alguna manifestación extraña, desde un rash cutáneo (sarpullido), un alza de temperatura o de presión, la presencia de tos, hasta un síncope, taquicardia o bradicardia, entre otros".

En la Unidad de Paciente Crítico (UPC), las mayores reacciones adversas provienen de los antibióticos, siendo en su mayoría cutáneos. Pero hay excepciones muy graves, como es el síndrome de Stevens-Johnson, que comprometa a todo el cuerpo. "El paciente siente que se quema por dentro y por fuera, abarcando las vías aéreas y las mucosas, puede llevar a la muerte", señala la profesional.

El otro tipo de farmacovigilancia tiene que ver con el seguimiento de alguna patología o medicamento. "En algunas enfermedades cardiovasculares se utilizan ciertos fármacos cuyos efectos deben ser chequeados. Por ello, contactamos continuamente a los pacientes para saber cómo están y si tienen algún malestar. Uno de los problemas es que frente a una reacción adversa la persona puede dejar el tratamiento, nuestra labor es que eso no ocurra. Por ejemplo, la warfarina, fármaco anticoagulante, tiene efectos secundarios conocidos, por lo que su uso es monitoreado", puntualiza.

Existen además anomalías que también se informan al ISP. "En el hospital hemos reportado fallas de calidad, por ejemplo, si un medicamento no está haciendo el efecto esperado o presenta partículas extrañas o tiene mal aspecto u olor. Si sucede, dejamos el producto en cuarentena, mandamos el reporte al ISP con la información del lote y esperamos la respuesta del análisis", señala. Y agrega: "En una oportunidad denunciamos un antibiótico que el ISP finalmente sacó del mercado, pero es un proceso lento, puede tardar seis meses o más". 

Formularios de reporte

Ya detectada una reacción adversa a un medicamento, el siguiente paso es completar el reporte del Instituto de Salud Pública (ISP) con la información del paciente, todos los medicamentos que ingiere, los datos del fármaco sospechoso, cuáles fueron sus reacciones y consecuencias. El formulario puede enviarse por correo convencional, o bien acceder a su sitio web y, con una clave entregada por el ISP al centro asistencial, entrar a la Red RAM, donde hay un formulario digital.

Si se trata de una falla en la calidad del medicamento, se debe denunciar completando otro formulario con los datos del fármaco y la falla encontrada, la cual junto a una contra muestra debes ser enviadas físicamente al organismo controlador.

El proceso, explica la química farmacéutica, "puede ser mejorado, ya que a veces se torna lento, más aún cuando es mucha la información que debes registrar para realizar un buen reporte. Además, hay pocos estudios que asocien las reacciones adversas a nuestra realidad. Tenemos bases científicas de Estados Unidos, de España, pero no nuestras, por ello el ISP está creando una chilena".

A ello se suma que el ISP envía la información sobre las RAM en boletines semestrales o trimestrales, y hay poco feedback con respecto a las notificaciones que hacen los profesionales. "El año 2017 reporté 250 reacciones adversas y el ISP me respondió 37. Ellos comunican si lo reportado está o no descrito en la literatura oficial, lo clasifican según gravedad de la reacción y, por último, hacen una evaluación de causalidad, es decir,  señalan qué tan probable es que el fármaco haya sido responsable de la RAM", añade.

Correcta farmacovigilancia

El notificar efectos adversos sirve para garantizar la seguridad de las personas. "Si un medicamento reporta muchos RAM en distintos pacientes, se pueden tomar medidas como recomendar que el producto no sea administrado a niños menores de 12 años, o que no se tome en ayunas o se pueden agregar recomendaciones al folleto de información del paciente. En ocasiones han salido fármacos del mercado por un efecto secundario grave, como fue el caso de la sibutramina, ya que produjo accidentes cerebrovasculares, razón por la cual el ISP prohibió su venta", explica.

A pesar de los inconvenientes que pueden producirse, Leslie invita a todos los profesionales de la Salud a reportar reacciones adversas a los medicamentos, ya que el ISP trabaja para mejorar el sistema. "Si hay más denuncias, podremos entregar a nuestros pacientes fármacos más seguros", indica. Para hacerlo, es importante manejar los conceptos básicos de la Farmacovigilancia. En el curso organizado por Pharmaceutical Care que impartirá esta profesional los días 25 y 26 de abril, "explicaré en detalle lo que implica una correcta farmacovigilancia, los casos emblemáticos y cómo se completan los formularios del ISP". 

Inscríbete aquí en el curso "Farmacovigilancia, un Desafío para los Profesionales de la Salud", de la QF Leslie Ramírez (25 y 26 de abril).